26 de julio de 2026

El discurso partidario del PCM en la década de los setenta: una crítica desde una visión contrahegemónica
Número 13

El discurso partidario del PCM en la década de los setenta: una crítica desde una visión contrahegemónica.

Por Grecia Cristóbal Ramírez*

Introducción

 El Partido Comunista Mexicano (PCM) fue un partido disidente en contra de los regímenes en el poder desde su fundación en 1919 y hasta su fusión con otros partidos en 1981. A lo largo de su vida política, el PCM se construyó y articuló a partir de una serie de luchas y expresiones sociales y populares que fueron parte de su identidad y memoria comunista. Es a través de sus comunicados, panfletos, declaraciones y resoluciones que se conoce cuál era su discurso, que es aquello que ellos resaltaron y exaltaron como legado importante del partido, aquello que debía trascender a partir de la escritura.

En ese sentido, la narrativa histórica del comunismo mexicano privilegia la vida, la obra y las hazañas de los dirigentes comunistas, así como de los grupos u organizaciones donde hubo presencia varonil. Tal es el caso de las movilizaciones de ferrocarrileros en la década de los cincuenta, las exigencias de campesinos en Veracruz y La Comarca Lagunera, o bien, las luchas urbanas de organizaciones populares en la ciudad de México lideradas por hombres. 

No obstante, también el discurso nos permite observar aquello que no está presente, es decir, cuáles son los silencios. El discurso comunista no escapó a las lógicas de poder presentes en las relaciones de género, expresadas en el encubrimiento de acciones, demandas e identidades emanadas de la militancia femenina. A modo de ejemplo, en épocas tempranas hubo una presencia femenina en esa organización, como fue el caso de Consuelo Uranga. Ella formó parte del Comité Central en el VI Congreso Nacional en 1937 y en el VII Congreso en 1939. Para el caso de María del Refugio García, ella se convirtió en la primera mujer en ser miembro del Comité Central en 1937 y pionera en la creación del Frente Único Pro Derechos de la Mujer (FUPDM) en los años treinta.

De igual forma, la lucha por los derechos de las mujeres y su relación con la militancia comunista no son abordados como un acontecimiento digno de enunciar. Tal es el caso de la organización feminista-comunista que se construyó en los años setenta, la cual empujó la demanda del acceso al aborto legal, criticó la idea de la maternidad como destino natural y apeló por visualizar las tareas del hogar como trabajo doméstico no reconocido ni remunerado. Esas demandas, preocupaciones e intereses de las mujeres no son parte del discurso oficial, pues desde que ellas interpelaron el discurso hegemónico, fueron tachadas por el partido de ser pro yanquis e imperialistas (Lamas 35).

Esto tiene repercusiones en la construcción histórica, en los niveles de la escritura: en la selección de fuentes, en los modos de explicación y en las variaciones de escalas (Ricoeur 310). Todo esto configuró una historia del comunismo mexicano anclada en la figura masculina, la exaltación de líderes, en determinados acontecimientos, así como en silencios y omisiones.

En ese sentido, este texto expone la crítica a la categoría discurso a partir de las formulaciones de la antropóloga feminista Rita Segato y la socióloga Silvia Rivera Cusicanqui. Ambas autoras realizan la crítica a partir del género y etnicidad, pues son las esferas que han atravesado sus investigaciones. Me parece importante resaltar que estas visiones son formuladas por mujeres latinoamericanas, lo cual evidencia que el lugar y perspectiva que tienen los intelectuales es de relevancia para conocer sus propuestas y aquello que observan, así como aquello donde tienen puntos ciegos. A partir de la crítica de las autoras, se hará un análisis del discurso del PCM de los años setenta, donde se visibilizará el patriarcado y el colonialismo en esa narrativa, que pese a ser la disidencia contra el régimen autoritario del Partido Revolucionario Institucional (PRI), también estuvo atravesado por la lógica del poder colonial y patriarcal.

El orden de este texto es el siguiente: primero se expone una crítica a la categoría discurso a partir de las propuestas de Segato y Cusicanqui, así como a Foucault y Van Djik, quienes tienen algunos momentos de diálogo con las autoras. Posteriormente se visibilizará esa parte teórica en el discurso comunista mexicano de la década de los setenta.

 

El discurso desde otras latitudes: la visibilización del patriarcado, colonialismo y racismo

Michel Foucault en El orden del discurso plantea que el discurso es un lugar donde se ejerce el poder, “aquello por lo que, y por medio de lo cual se lucha, aquel poder del que quiere uno adueñarse” (15). El autor plantea que la producción discursiva está controlada y mediada por una serie de procedimientos que tienen la finalidad de dominar ese espacio para los fines específicos de quienes ejercen ese poder. Se retoma esa idea de Foucault debido al señalamiento puntual que él hace sobre la importancia del poder y la necesidad de controlar ese orden de enunciación, pues los discursos proliferan y se instauran en espacios públicos.

Teun Van Dijk también habló del poder en El discurso como interacción social, cuando señala que éste opera entre la sociedad y los discursos, como un control sobre aquello que se dice, los espacios donde se enuncia y qué sujetos tienen el derecho a enunciar (42). Si bien el autor no realiza un entramado teórico sobre la formulación del poder en el discurso, él se centra en dotar al poder de adjetivos tales como corporativo, blanco, político y masculino. Es decir, él explica cómo operan esos poderes en el discurso para persuadir y controlar aquello que se enuncia como hegemónico.

Foucault y Van Dijk hicieron formulaciones sobre la relación del discurso y el poder, sobre cómo opera y se ejerce en dicho rubro. Sin embargo, ambos autores no profundizaron sobre cómo opera el poder en espacios periféricos y las relaciones que se gestan en éste, tema que no había sido nombrado dentro de la teoría discursiva europea. Es así como Rita Segato y Silvia Rivera Cusicanqui exponen que el discurso también está atravesado por un poder patriarcal enunciado a través de actos violentos dirigidos principalmente contra las mujeres y contra aquellos que desacaten el orden patriarcal existente en toda la estructura social. Dicha afirmación está entrelazada con otra dimensión que tampoco había sido visibilizada en los estudios discursivos eurocéntricos: el colonialismo y racismo. Ambas autoras exponen ese entramado desde sus investigaciones de casos de la región latinoamericana, donde ellas visibilizan cómo el discurso funge como un orden patriarcal en conjunto con la colonialidad y el racismo. Ellas señalan que las teorizaciones formuladas por la academia latinoamericana también reproducen la colonialidad del poder, al asumir que esos espacios intelectuales están para reproducir lo formulado por la academia europea, pero no asumen que pueden construir otras propuestas, conceptos y perspectivas distintas fuera del eurocentrismo.

Rita Segato y Cusicanqui visibilizan el discurso como un fenómeno práctico social, como un espacio de interacción entre los miembros de una comunidad determinada. Las autoras afirman que los discursos patriarcales racistas y coloniales han operado en las construcciones de las historias de los Estado-nación en América Latina y en las expresiones sociales de violencia y racismo presentes en la realidad contemporánea.

Para Segato, los actos de violencia contra las mujeres no son expresiones individuales de hombres que deciden humillar, atacar o privar de la vida a las mujeres. Esos actos son enunciados dentro del discurso patriarcal, que reproducen y normalizan el poder frente a la comunidad masculina, no solo frente a la víctima. Concretamente, el feminicidio, “el ataque sexual y la explotación sexual de las mujeres son hoy actos de rapiña y consumición del cuerpo que constituyen el lenguaje más preciso con que la cosificación de la vida se expresa” (Segato 11). Desde esta perspectiva, esos actos de violencia son también pedagogías de la crueldad, pues instauran en la sociedad una normalización de dominación masculina contra las mujeres. En palabras de Bajtín, ese discurso tiene la finalidad de lograr réplicas, que en este caso es la naturalización del orden patriarcal a través de la violencia, la subsecuente inmovilización de las mujeres del espacio que históricamente se les ha delimitado y el adiestramiento de tolerancia e indiferencia de la sociedad frente a dichos actos.

Silvia Rivera también aporta problematizaciones para los discursos contrahegemónicos en “Violencia e interculturalidad. Paradojas de la etnicidad en la Bolivia de hoy”. Ella expone que la violencia doméstica de los pueblos indígenas bolivianos no debe ser leído como una expresión “cultural” aislada, sino como una manifestación estructural donde las instituciones operan como espacios donde esa violencia se aprende y reproduce por los hombres (52). Esto lo describe Cusicanqui a partir de una comunidad indígena, donde el acceso de los hombres a la educación y al Ejército es sinónimo del aprendizaje de desprecio hacia el mundo indígena y a las mujeres, a las actividades que ellas han ejercido y el lugar que ocupan en ese entramado comunal. La socióloga nombra esto como colonialismo interno, pues las relaciones de género se reproducen de forma reduccionista:

 

Ve a las mujeres como madres, negando y eclipsando las actividades enormemente creativas del tejido, el pastoreo, la ritualidad, la astronomía, la narración y el canto: un conjunto de creaciones materiales y simbólicas que a la par que representan a la sociedad y a la naturaleza, las crean y recrean en su mutua e íntima relación (Rivera 57).

 

Es así como esos lugares institucionales reproducen y enseñan un discurso de violencia contra las comunidades indígenas y de manera particular contra las mujeres. El acceso de los hombres al cuartel y a la escuela instituye una visión de desprecio y racismo a sus comunidades y mujeres. Segato señala este fenómeno de forma contundente: el avance y consolidación de la presencia estatal en América Latina va de la mano del avance del patriarcado en espacios donde no había estado presente. Por tanto, a mayor presencia y control del Estado, mayor presencia del discurso patriarcal y colonial. En ese sentido, “los hombres van tomando el lugar de las mujeres en aquellos espacios y actividades en los que éstas tenían autonomía y autoridad” (Segato 31).

Tanto Cusicanqui como Segato critican al Estado latinoamericano como el espacio institucional que reproduce un discurso colonial frente a las mayorías: los indígenas, las mujeres y las comunidades afrodescendientes. Por tanto, los discursos estatales están articulados por el racismo, el colonialismo y el patriarcado. Todo esto se ve conjugado cuando se habla en nombre del otro, pues a ese otro le es cancelada su voz, “nos muestra con particular claridad la función ventrílocua de la palabra en la maquinaria de la dominación estatal de nuestros países” (Rivera 52).

En síntesis, las autoras introducen a la teoría del discurso problematizaciones, nociones y perspectivas que desde la intelectualidad eurocéntrica no puede ser percibida. Esto debido a que los espacios de enunciación posibilitan ver desde un lado y ser ciego a otros. Si bien Foucault o Van Dijk hicieron formulaciones importantes sobre el poder, no lo señalaron desde una visión de poder patriarcal y poder colonial racista, debido a su lugar de enunciación que operó en sus teorizaciones. Dado que las autoras hablan desde espacios periféricos intelectuales, su postura visibiliza y denuncia el machismo, el colonialismo y el racismo en los discursos.[1]

El discurso colonial y patriarcal del comunismo partidario de México

Sobre el discurso patriarcal, es evidente observar esa dominación masculina a través de la enunciación desde la concepción del sujeto revolucionario: la clase trabajadora o el proletariado, se habla de los hombres como los únicos protagonistas. Ese binarismo gramatical que observó Segato, se aprecia en el caso de que en todos los discursos se habla de los trabajadores o bien, los campesinos como ese sujeto colectivo masculino que es el centro del discurso comunista.

En el discurso del 60 aniversario del PCM emitido por Arnoldo Martínez Verdugo en 1979 -secretario general del partido por casi dos décadas-, él resaltó organizaciones y episodios de la historia nacional, que desde su visión son enunciadas como contribuciones importantes dentro de la senda comunista en México. Él señaló que la organización sindical de los obreros y el resurgir del movimiento campesino fueron espacios donde los comunistas estuvieron presentes: “las primeras organizaciones sindicales nacieron también como la contribución de los comunistas y en los orígenes de la Reforma Agraria y de la nacionalización del petróleo está parte del esfuerzo de nuestros primeros militantes” (Martínez, Arnoldo Martínez Verdugo un comunista 26).

Evidentemente la categoría del sujeto revolucionario del proletariado no es una acepción del discurso comunista en México, es un tema que atravesó todo ese discurso a nivel internacional. El discurso de Martínez Verdugo también menciona a líderes y militantes comunistas de relevancia, como es Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, Úrsulo Galván, Hernán Laborde, Arturo Cano y José Allen (Martínez, Arnoldo Martínez Verdugo un comunista 26). Al concluir ese discurso, en ningún momento se menciona a las mujeres, ninguna con nombre y apellido, tampoco desde algún espacio de lucha que desde el discurso partidario deba ser recordado como una contribución para el partido. Y si nos remitimos a demás textos, panfletos, boletines y otras producciones textuales del PCM, la constante es el señalamiento del proletariado, la clase trabajadora, los líderes comunistas y campesinos, como aquellos sujetos protagonistas del partido y aquellos a quienes se dirigen esos mensajes.

Esto tiene eco en que hay una cantidad importante de producción sobre la historia del PCM que se articula en las figuras de Valentín Campa, Martínez Verdugo, Hernán Laborde y de las luchas donde ellos estuvieron presentes. La obra Arnoldo Martínez Verdugo, obra de un dirigente comunista, es una reciente compilación de sus discursos, reflexiones y de discursos de campaña como candidato presidencial. Esa obra rescata gran parte del pensamiento y acción del último secretario general del PCM, aquello que debe ser recordado y estudiado de ese pasado comunista en México.  La pregunta ¿y cuándo habrá una edición del pensamiento de Concha Michel o de Esther Chapa? Tiene como respuesta un silencio, pues hasta la actualidad quienes dirigen esfuerzos por rescatar el legado comunista continúan reproduciendo el discurso patriarcal donde los hombres son los grandes protagonistas de la trama. Con esta afirmación no se pretende invisibilizar las otras narrativas que han rescatado la participación femenina en el movimiento comunista. Pero justo lo que aquí se evidencia es que, en el discurso oficial, los hombres son los protagonistas y quienes se reivindican de forma dominante.

Ese discurso patriarcal también está presente en el discurso del Estado del pasado sexenio presidencial. En el gobierno encabezado por Andrés Manuel López Obrador, se depositaron los restos de Valentín Campa y Martínez Verdugo en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Ambos son reivindicados por el gobierno como figuras que ayudaron en la senda democrática, los derechos laborales y de las izquierdas. Para el caso de Campa, sus restos fueron inhumados en 2019, donde se destacó sus cualidades como un dirigente consecuente y con ideales por el bien de la clase trabajadora (Jiménez y Urrutia 17). Arnoldo Martínez fue incorporado a la Rotonda en 2022, donde el entonces presidente de México destacó su legado para el proyecto nacional actual: “mucho tuvo que ver la labor de Arnoldo para que pudiéramos llegar a donde estamos. Sin titubeo puedo afirmar que él allanó el camino, su esfuerzo fue nutrido por la convicción inclaudicable de que era posible y necesario cambiar radicalmente la vida” (Olivares).

Este discurso progresista de rescatar el legado de las luchas disidentes y de las masas populares también reproduce un discurso patriarcal, donde una vez más los grandes protagonistas que se debe recordar y estudiar son los hombres, quienes desde la enunciación del Estado forjaron la senda de la izquierda actual. Esto remite a pensar lo que afirmó Cusicanqui sobre el tema de su natal Bolivia y el gobierno del MAS, quienes produjeron un discurso atravesado por machismo. En el caso mexicano actual, la invisibilización de la presencia femenina en la senda de la izquierda sigue presente. La invisibilización continúa, el discurso patriarcal opera independientemente de la postura política que se defienda.

Sobre el discurso colonial en el PCM -dada su condición de partido en una lucha de alcance internacional en el siglo XX-, las directrices, formas de lucha, organización y conceptos respondieron a una realidad muy diferente respecto a la latinoamericana. En ese sentido, el PCM reprodujo el discurso y teoría revolucionaria socialista que muchas veces no tuvo conexión con la realidad mexicana, ni con gran parte de otras realidades en el mundo.

Por ejemplo, en el caso del sujeto revolucionario el proletariado, fue quien posibilitó rebeliones y formación de sindicatos en Europa. No obstante, en la realidad latinoamericana, el campesinado y los pueblos indígenas son quienes han luchado por demandas como el acceso a la tierra o el cese de las empresas extranjeras en la explotación de recursos naturales. Si se aterriza este tema en el contexto nacional, hubo movimientos campesinos en Veracruz, Michoacán, Jalisco y otros estados que no pueden ser categorizados como proletariado. Sin embargo, en el discurso comunista se diluye esa presencia, pues el sujeto revolucionario sigue siendo el proletariado, quienes sabrán “cumplir su papel en los combates del presente y del futuro contra la opresión de la gran burguesía mexicana y del imperialismo y por la conquista de la democracia y el socialismo” (Martínez, Arnoldo Martínez Verdugo obra de un dirigente 55). Es en la clase trabajadora en quien recae la acción transformadora y de vanguardia de la senda socialista en México. El señalamiento de la recepción acrítica de la doctrina comunista emanada desde la URSS no es algo nuevo dentro del debate, pero en este caso es importante subrayar que es en el discurso donde se debe poner atención en quienes son enunciados como el sujeto social emancipador, y cómo esa recepción automática reproduce visiones coloniales que quizá en la actualidad son más perceptibles que hace sesenta años.

Conclusión

El discurso como categoría de análisis recientemente ha sido interpelado y nutrido por la voz de las mujeres, voces que previamente no habían estado en esos debates teóricos. Para el caso de Rita Segato y Silvia Rivera Cusicanqui, el señalamiento del discurso como un lugar donde se reproduce, ejerce y aprende el poder patriarcal anclado con la colonialidad y racismo, responde a su lugar de enunciación contrahegemónico. Esto es, a intelectuales mujeres marginales dentro de la producción mundial. Pese a ello, sus contribuciones ayudan a comprender el discurso para la realidad latinoamericana, donde los discursos estatales y de la sociedad operan con un machismo y racismo entrelazados.

Para el caso del discurso comunista, el tema del discurso patriarcal es evidente puesto que ha estado reproducido y concentrado en los grandes militantes comunistas, desde Lenin, Stalin hasta Ho Chi Minh. De igual forma, el discurso ha presentado las luchas de los hombres como las más importantes y de mayor trascendencia, como fueron las huelgas obreras en diversas partes del mundo. En el caso de México, también opera el discurso patriarcal de forma evidente, donde los militantes son solo los hombres y sus ideales y luchas. Las mujeres no son parte de ese discurso. Esto continúa para el caso del discurso estatal que recientemente ha rescatado legados de izquierda del pasado. Sin embargo, en ambos discursos opera una invisibilización y denostación hacia las mujeres, en tanto son poco nombradas y sus acciones del pasado.

Finalmente, la crítica contrahegemónica del discurso realizado por Segato y Cusicanqui posibilita pensar cómo los discursos son también lugares donde la subordinación y desprecio a las mujeres opera, desde el momento en que no somos enunciadas o si es así, como un apéndice de algún tema. Si bien el discurso comunista no operó de forma “violenta”, la invisibilización puede ser interpretado como una violencia más sutil, no tan directa. Para el caso de la colonialidad, esto puede continuar en debate respecto a la subordinación del epicentro europeo comunista, y como en gran parte de la existencia del PCM hubo una apropiación de ese discurso con pocos cuestionamientos o muy sutiles.

Bibliografía

Foucault, Michel. El orden del discurso. Barcelona: Tusquets Editores,1999. Impreso.

Jiménez, Alonso y Urrutia, Alonso. “Restos de Valentín Campa ya están en la Rotonda de las Personas Ilustres” La Jornada. 26 nov.2019: 17. Impreso.

Lamas, Marta. “Feminismo y organizaciones políticas de izquierda en México”.  Fem. Feb-mar.1981: 35-37. Impreso.

  Ricoeur, Paul. “La representación historiadora”. La memoria, la historia, el olvido. Buenos Aires: Siglo XXI Editores, 2000, 307-370. Impreso.

Martínez Verdugo, Arnoldo. “El primero de mayo y algunos problemas actuales de la lucha obrera”. Arnoldo Martínez Verdugo. Obra de un dirigente comunista. Comps. Elvira Concheiro y Aldo Guevara. Ciudad de México: CEMOS/Ediciones Akal/Cámara de Diputados/Secretaria de Cultura/ Secretaria de Educación Pública/INEHRM, 2020. 54-58. Impreso.

Martínez Verdugo, Arnoldo. “Arnoldo Martínez Verdugo en el 60 aniversario del PCM: Un partido con historia que se sitúa con toda claridad en el presente”. Arnoldo Martínez Verdugo: un comunista a la conquista del futuro. Comp. Víctor Hugo Pacheco Chávez. Ciudad de México: CEMOS, 2023. 25-38. Impreso.

Olivares Alonso, Emir. “Depositan en Rotonda de Personas Ilustres restos de Arnoldo Martínez Verdugo” La Jornada. 24 may.2022. <https://www.jornada.com.mx/notas/2022/05/24/politica/depositan-en-rotonda-de-personas-ilustres-los-restos-de-arnoldo-martinez-verdugo/>

Rivera Cusicanqui, Silvia. “Violencia e interculturalidad. Paradojas de la etnicidad en la Bolivia de hoy”. Telar. Revista del Instituto Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos. 2015: 49-70. Impreso.

Segato, Rita. Contra- pedagogías de la crueldad. Buenos Aires: Prometeo Libros,2018. Impreso.

Van Dijk, Teun. “El discurso como interacción social”. Estudios sobre el discurso II. Una introducción multidisciplinaria. Comp. Teun Van Dijk. Barcelona: Editorial Gedisa,2000. 19-66. Impreso.

 

[1] Además, las autoras proponen que esos discursos pueden ser desmontados y retomar experiencias propias de los pueblos indígenas y de las mujeres. Esto es una respuesta a la academia latinoamericana que reproduce acríticamente las propuestas eurocéntricas, las cuales a veces no logran explicar la realidad de la subregión. En contrasentido de lo expuesto, Rivera Cusicanqui describe que la justicia puede ser retomada a partir de una concepción indígena, como un proyecto donde se logre el arrepentimiento del infractor y la reintegración del arrepentido a la vida de la sociedad. Segato habla que una reformulación de las historias de los Estado nación debe retomar las experiencias de las mujeres, en cuanto a su forma de concebir la vida, sus organizaciones y volver a “re-tejer” el entramado social roto por el patriarcado y colonialismo.

Ilustración conceptual de una investigadora revisando documentos históricos y fotografías en una biblioteca, representando el análisis crítico del discurso del Partido Comunista Mexicano desde una perspectiva contrahegemónica y de género.

Ilustración conceptual de la mirada crítica de las mujeres en la década de 1970. Imagen creada con inteligencia artificial mediante OpenAI (ChatGPT + DALL·E) para Revista Criba. Historia y Cultura (2026). Uso exclusivamente ilustrativo.

* Grecia Cristóbal Ramírez: Licenciada y Maestra en Estudios Latinoamericanos por la UNAM. Se ha desempeñado como archivista e investigadora asociada en el Centro de Estudios del Movimiento Obrero y Socialista (CEMOS). Es coeditora del libro De mareas y oleajes rojos: mujeres y su participación política en México. Décadas de 1970 y 1980. Pertenece a la Asociación Interdisciplinaria para el Estudio de la Historia de México (AIEHM). Actualmente es docente en la Universidad Nacional Rosario Castellanos y estudiante del doctorado en Historiografía en la Universidad Autónoma Metropolitana.

 Correo electrónico: greciacristobal1@gmail.com

El discurso partidario del PCM en la década de los setenta: una crítica desde una visión contrahegemónica.

 Resumen: Este texto hace un análisis del discurso político del Partido Comunista Mexicano (PCM) en los años setenta a partir de la crítica a la categoría discurso desde las formulaciones de dos autoras latinoamericanas, Rita Segato y Silvia Rivera Cusicanqui. Las autoras señalan que el discurso también formula y reproduce un orden patriarcal, racista y colonial, cargado de una violencia que se despliega principalmente contra las mujeres. Esas afirmaciones las demuestran en los casos concretos que han acompañado su camino intelectual, donde cuestionan a los actores masculinos que han formulado esos discursos. En ese sentido, este texto tiene el objetivo de visibilizar esas formulaciones en el discurso político del PCM, cómo el orden colonial y patriarcal también estuvo presente en ese discurso de izquierda. Concretamente se hará énfasis en los discursos del secretario general Arnoldo Martínez Verdugo, quien a través de sus desplegados visibilizaba la presencia masculina en las luchas obreras y campesinas, exaltando a personajes como Valentín Campa y Úrsulo Galván, pero dejando un silencio en torno a la participación de las mujeres en esas luchas sociales que son parte de la memoria del movimiento comunista. Se asume que el PCM reprodujo en su discurso disidente y anti-Estado las mismas dinámicas de poder sobre las mujeres y los indígenas. Para el tema del discurso de la colonialidad del poder, se asume que la recepción de las líneas soviéticas sobre el sujeto revolucionario del proletariado y su lugar de lucha por excelencia, la fábrica, reproduce esa visión acrítica de una teoría revolucionaria que hasta la última etapa del PCM fue puesta en discusión.

Palabras clave: discurso contrahegemónico/ Partido Comunista Mexicano/ política/ años setenta

 

The party discourse of the PCM in the 1970s: A critique from a counter-hegemonic perspective

 Abstract: This article examines the political discourse of the Mexican Communist Party (PCM) during the 1970s through a critical engagement with the category of discourse, drawing on the contributions of Latin American theorists Rita Segato and Silvia Rivera Cusicanqui. Both authors argue that discourse not only articulates but also reproduces patriarchal, racist, and colonial orders, sustaining forms of violence primarily directed at women. Their claims emerge from concrete cases that shape their intellectual trajectories, in which they question the male actors who have historically produced and legitimized such discourses.

Building on these insights, the article aims to reveal how these dynamics operated within the PCM’s political discourse, showing that colonial and patriarchal logics were also present in this left‑wing, dissident, and anti‑state project. The analysis focuses on the public statements of General Secretary Arnoldo Martínez Verdugo, who consistently highlighted male leadership in labor and peasant struggles—exalting figures such as Valentín Campa and Úrsulo Galván—while leaving unacknowledged the participation of women in these social movements, despite their central role in the communist memory. The article argues that the PCM reproduced similar power dynamics over women and indigenous peoples within its own discourse. Furthermore, it contends that the party’s reception of Soviet theoretical lines—particularly the notion of the proletariat as the revolutionary subject and the factory as the privileged site of struggle—reinforced an uncritical adoption of a universalist revolutionary framework that was only seriously questioned during the PCM’s final stage.

 Key words: counter hegemonic discourse/ Mexican Communist Party/ politics/ the seventies

Cómo citar este artículo: Uribe, Rodolfo. “México, país petrolero, 1973-2006. De la soberanía a la crisis permanente.” Criba. Historia y Cultura, no. 13, jul-sept. 2026, pp. 9-19.

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