15 de mayo de 2026

Donde la medicina es resistencia: Médicos sin Fronteras en el corazón de los conflictos en Medio Oriente

Donde la medicina es resistencia: Médicos sin Fronteras en el corazón de los conflictos en Medio Oriente.

Por Anagricel Camacho Bueno*

El 19 de marzo, en el marco del Seminario Internacional de Historia de la Medicina y la Salud Pública, se presentó la conferencia titulada “La respuesta de Médicos Sin Fronteras ante la escalada del conflicto en Medio Oriente”, de José Michelena, director ejecutivo de dicha organización para México y Centroamérica. Fundada en 1971 por médicos y periodistas, Médicos Sin Fronteras (MSF) se  consolidó como una organización humanitaria dedicada a brindar atención médica en contextos de alta vulnerabilidad. Su labor no se limitó únicamente a la asistencia sanitaria, sino que también incluyó la producción de testimonio público sobre las condiciones observadas en el terreno, con el objetivo de visibilizar crisis humanitarias y exigir la rendición de cuentas de los actores responsables.[1] En este sentido, la organización se caracterizó — y lo sigue haciendo— por su composición multidisciplinaria, definida por Michelena como “un tándem de médicos y otros profesionales”.

La conferencia dio inicio con la proyección de una fotografía de “Lupita Noria”, médica emergentista mexicana con amplia trayectoria en contextos de crisis.[2] Según relató Michelena, Noria se encontraba atendiendo a una persona afectada dentro de un vagón de tren en Ucrania, el cual había sido acondicionado como unidad médica para evacuar a víctimas del conflicto con Rusia en la región del Donbás. Este tren, adaptado para responder a situaciones de emergencia, contaba incluso con un espacio de terapia intensiva, lo que evidencia la capacidad logística y la adaptabilidad de las intervenciones humanitarias en escenarios bélicos contemporáneos.[3]

Asimismo, José Michelena subrayó que Médicos Sin Fronteras constituye una organización médico-humanitaria de carácter internacional cuyo mandato central es brindar asistencia a poblaciones en situación de precariedad, así como a víctimas de catástrofes de origen natural o humano, sin distinción alguna de raza, género, religión o ideología política. Enfatizó, además, su posición como una de las organizaciones humanitarias de mayor alcance a nivel global.

En la actualidad, Médicos Sin Fronteras opera en 74 países mediante más de 518 proyectos, con una plantilla que supera los 45,000 colaboradores. Una característica distintiva de su modelo de intervención es la integración de personal local, cuyos salarios son complementados por la organización, así como su articulación con ministerios de salud nacionales, lo que permite fortalecer capacidades institucionales en contextos diversos.

Michelena identificó cuatro “contextos de acción” en los que se despliega la labor de la organización: los conflictos armados —que representan aproximadamente el 30% de sus intervenciones—; los desastres naturales, como huracanes y terremotos; las epidemias y endemias, entre las que destacan brotes de meningitis en la región del Sahel o de cólera en Yemen; y, finalmente, los contextos de exclusión en el acceso a la atención sanitaria. En este último rubro, se inscriben intervenciones dirigidas a poblaciones marginadas de los sistemas de salud, como ocurre en México con grupos migrantes o en situación de alta vulnerabilidad, así como en escenarios bélicos donde los propios Estados limitan o niegan la prestación de servicios médicos.[4]

A manera de balance de sus operaciones recientes, se presentaron cifras correspondientes a 2024 que ilustran la magnitud de su intervención: más de 16.4 millones de consultas externas; 368,900 partos asistidos, incluidas cesáreas; 143,000 pacientes tratados por cólera; 1.6 millones de hospitalizaciones; 134,900 intervenciones quirúrgicas; 1.3 millones de vacunas contra el sarampión administradas en respuesta a brotes; 359,200 familias beneficiadas con distribución de ayuda humanitaria; 584,700 niños con desnutrición severa hospitalizados; 3.8 millones de casos de malaria tratados; 158,200 personas atendidas por sarampión; 73,800 víctimas de violencia sexual asistidas; 36,800 personas en tratamiento antirretroviral de primera línea contra el VIH; más de 506,000 consultas individuales de salud mental; 2.4 millones de admisiones en servicios de urgencias; 4,140 personas que iniciaron tratamiento contra la hepatitis C; y 23,400 pacientes bajo tratamiento de primera línea para la tuberculosis, entre otras múltiples acciones que dan cuenta del alcance y complejidad de su labor humanitaria contemporánea.

Una de las cuestiones centrales abordadas por José Michelena durante su conferencia fue el modelo de financiamiento de Médicos Sin Fronteras, elemento clave para comprender tanto su capacidad operativa como su margen de autonomía en contextos de alta complejidad. Para el ejercicio de 2024, la organización contó con el respaldo de aproximadamente 7.1 millones de donantes, lo que se tradujo en un presupuesto anual de 2,549 millones de euros.

Un rasgo distintivo de este esquema financiero radica en su marcada dependencia de recursos privados: el 98% de los fondos proviene de donaciones individuales, mientras que únicamente el 1% corresponde a financiamiento público institucional y el 1% restante a otros ingresos operativos. Este perfil sitúa a Médicos Sin Fronteras como una de las organizaciones humanitarias con mayor capacidad de recaudación a nivel global, condición que, según Michelena, se sustenta tanto en su reputación de transparencia como en su mandato de “testimonio”, el cual fortalece el vínculo de confianza con las personas donantes.

En este sentido, Michelena enfatizó que la independencia financiera no constituye únicamente un principio abstracto, sino que tiene implicaciones concretas en el terreno: permite a la organización intervenir en escenarios donde otros actores no pueden o no desean hacerlo, sin estar sujeta a los intereses de poderes políticos o financieros. De ahí la importancia de preservar un modelo de financiamiento mayoritariamente privado, que garantice la autonomía operativa y ética de sus intervenciones.

Asimismo, señaló que los limitados fondos públicos que recibe la organización provienen exclusivamente de agencias de cooperación de Canadá, Japón y Suiza. Esta diversificación, aunada a ingresos complementarios derivados de intereses bancarios y la gestión de activos, ha permitido que Médicos Sin Fronteras no se vea significativamente afectada por los recientes recortes en la ayuda internacional implementados por Estados Unidos y algunos países europeos, consolidando así un modelo de sostenibilidad financiera que refuerza su capacidad de respuesta en el ámbito humanitario global.[5]

En relación con las operaciones de Médicos Sin Fronteras en Medio Oriente, José Michelena destacó la amplitud geográfica y la complejidad de los escenarios en los que la organización despliega su acción humanitaria. Actualmente, mantiene presencia en países como Líbano, Palestina, Siria, Irak, Jordania e Irán, así como en zonas vinculadas a la reciente escalada de tensiones en el Golfo Pérsico, en la que intervienen Israel y Estados Unidos. Asimismo, se han previsto operaciones en Armenia ante la eventualidad de desplazamientos masivos derivados de este conflicto.

Michelena también subrayó la gravedad de la crisis humanitaria en Sudán, considerada una de las más severas a nivel global, con aproximadamente 12 millones de personas desplazadas y más de 500,000 víctimas mortales. Esta situación se ve agravada por la concurrencia de brotes epidémicos, como el cólera y el sarampión, lo que complejiza la respuesta sanitaria. Paralelamente, la organización mantiene su intervención en Ucrania, en el contexto del conflicto armado en curso.

En los territorios ocupados, la presencia de Médicos Sin Fronteras se remonta a 1988, con operaciones sostenidas en la Franja de Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este. En estas regiones, la organización ha desarrollado proyectos orientados a la atención en salud mental, el fortalecimiento de servicios de emergencia y el tratamiento de problemáticas específicas como la resistencia a los antibióticos, particularmente relevante en el contexto regional. Asimismo, antes de la escalada del conflicto a partir del 7 de octubre de 2023, se impulsaban programas de rehabilitación integral, cirugía reconstructiva y provisión de prótesis para personas afectadas por los conflictos belicos.[6]

No obstante, Michelena señaló que dichos programas han sido reconfigurados ante la intensificación de la violencia y el impacto directo sobre la población civil. En este escenario, Médicos Sin Fronteras ha desempeñado también una intensa labor de comunicación pública y testimonio, denunciando la afectación sistemática de civiles, así como los ataques a infraestructuras esenciales, incluidos hospitales y centros educativos, además de las restricciones al acceso de ayuda humanitaria. Como resultado, el sistema de salud en Gaza ha sufrido una devastación profunda.

Finalmente, Michelena advirtió sobre las recientes modificaciones en los requisitos de registro y operación impuestos por el gobierno de Israel, los cuales exigen la entrega de datos personales sensibles —incluidos números telefónicos— del personal humanitario. Desde la perspectiva de la organización, estas disposiciones resultan incompatibles con los principios del derecho internacional humanitario y con la obligación de garantizar la seguridad de sus equipos en terreno. En consecuencia, Médicos Sin Fronteras se ha negado a cumplir con dichas exigencias, lo que ha derivado, al igual que en el caso de otras organizaciones, en la cancelación de su registro oficial para continuar operando en ciertos territorios.[7]

En este contexto, José Michelena señaló que, pese a las restricciones impuestas por el gobierno de Israel, Médicos Sin Fronteras, en conjunto con otras 17 organizaciones, interpuso un recurso legal ante las autoridades israelíes, logrando obtener, un día antes del vencimiento de su autorización, un amparo provisional que les permitió continuar sus operaciones. No obstante, advirtió que esta resolución constituye apenas una victoria parcial, cuyo impacto en términos legislativos permanece incierto y que, en lo inmediato, obligó a la evacuación de parte de su personal.

En los territorios palestinos ocupados, particularmente en la Franja de Gaza, la organización mantiene una intervención activa mediante el apoyo a cinco hospitales —Nasser, Al-Aqsa, Al Helou, Al Shifa y Al Rantisi—, así como la gestión de dos hospitales de campaña en Deir al-Balah. De manera complementaria, opera cuatro centros de atención primaria de salud en Al Mawasi, Al Attar, Khan Yunis y la ciudad de Gaza, además de brindar respaldo a otras instalaciones médicas. A estas acciones se suma la apertura reciente de seis nuevos puntos de atención enfocados en el tratamiento de heridas y la provisión de servicios básicos de salud, en articulación con clínicas especializadas ya existentes.[8]

La respuesta humanitaria incluye también programas dirigidos a la atención de la desnutrición y a la distribución de agua potable, en un contexto en el que la destrucción de infraestructuras hidráulicas —como plantas potabilizadoras y desalinizadoras— ha agravado de manera significativa las condiciones de vida de la población civil. Estas acciones se inscriben en un esfuerzo más amplio por mitigar los efectos de la crisis humanitaria en curso.

Por su parte, en Cisjordania, aunque no se configura un escenario de guerra abierta comparable al de Gaza, Michelena destacó la persistencia de dinámicas de violencia asociadas a la expansión de asentamientos israelíes, que han derivado en desplazamientos forzados y enfrentamientos armados con un elevado número de personas heridas, incluidos menores de edad. En este contexto, Médicos Sin Fronteras ha reforzado su apoyo a clínicas locales y unidades de emergencia, además de desplegar clínicas móviles para atender a poblaciones sometidas a condiciones de hostigamiento constante. Asimismo, se han intensificado las labores de provisión de agua potable y atención en salud mental, dada la afectación psicosocial derivada de la violencia prolongada.

Michelena subrayó, además, que la visibilidad mediática de esta crisis ha disminuido de manera significativa, lo que atribuyó a estrategias de control de la información —por parte del gobierno de Israel— que han limitado la cobertura internacional sobre la situación humanitaria en la región.

En Líbano, donde Médicos Sin Fronteras mantiene presencia desde 1976, en el marco de la guerra civil y posteriores episodios de violencia, la organización ha respondido recientemente a nuevas escaladas en el sur del país mediante intervenciones de emergencia orientadas a la atención de población desplazada. Entre las acciones implementadas destacan la distribución de 5,866 mantas, 4,789 colchones y 3,788 kits de higiene, así como el suministro de 76,100 litros de agua potable —números de los últimos 8 días—.

Adicionalmente, se ha proporcionado apoyo logístico y médico a infraestructuras sanitarias clave, incluyendo la entrega de combustible al Hospital Gubernamental de Nabatieh y al hospital Ragheb Harb, así como donaciones médicas a diversas instituciones, entre ellas el hospital Jabal Amel en Sour/Tiro y centros de atención primaria en las regiones de Labwe y Arsal. En paralelo, la organización ha desplegado 12 unidades médicas a lo largo del país, las cuales han permitido brindar 2,611 consultas médicas; 442 atenciones en salud sexual y reproductiva. Además también se han dando 939 sesiones —tanto grupales como individuales— de salud mental y primeros auxilios psicológicos, cabe mencionar que hasta ahora el conflicto a provocado 800 decesos. Por último,  se resalta que las operaciones de Medicos Sin Frontera en líbano son sostenidas por un equipo de aproximadamente 379 trabajadores humanitarios en el terreno, lo que da cuenta de la magnitud y complejidad de la respuesta en este contexto regional. Principio del formularioFinal del formulario

En lo que respecta a Siria, José Michelena destacó que, desde el inicio del conflicto, Médicos Sin Fronteras no obtuvo autorización oficial por parte del régimen de Bashar al-Assad para operar en el país. No obstante, señala con orgullo que: “se pasaron desde la frontera turka y empezaron a trabajar sobre todo en la zona controlada por la oposición civil, no la oposición del Isis, que después tomó más territorio que la oposición civil”.

Durante estos años, la labor humanitaria se concentró principalmente en el norte del país, en regiones como Alepo, así como en áreas cercanas a Damasco, con especial énfasis en zonas bajo control de fuerzas kurdas y en la franja fronteriza con Irak. Michelena subrayó que, tras la caída del gobierno de al-Assad y la instauración de una nueva administración, se ha abierto un margen de operación más amplio para la organización, lo que ha permitido la implementación de nuevos proyectos. Sin embargo, el contexto sigue marcado por altos niveles de desplazamiento forzado, temor entre la población civil y la llegada de personas refugiadas procedentes de Líbano. A ello se suman episodios recientes de bombardeos por parte de Israel en territorio sirio, lo que evidencia la persistente inestabilidad regional.[9]

En contraste, en el caso de Irán la acción de Médicos Sin Fronteras ha sido más limitada, debido a las restricciones impuestas por las autoridades nacionales. En este contexto, sus intervenciones se han orientado principalmente a la atención de población refugiada afgana, así como a sectores vulnerables dentro de la sociedad iraní. Asimismo, se han desarrollado programas específicos para personas usuarias de drogas y para pacientes con enfermedades como tuberculosis, VIH y hepatitis C.

Michelena señaló que, mediante procesos de negociación sostenida, la organización ha logrado obtener autorizaciones parciales para ampliar su campo de acción. En este sentido, en el marco de la actual coyuntura, Médicos Sin Fronteras ha intensificado el diálogo con las autoridades iraníes con el objetivo de extender su cobertura territorial, acción por la cual ha podido conseguir recientemente permisos para suministrar apoyo a los hospitales en Teherán. Estas dinámicas, reflejan tanto las limitaciones como las estrategias de adaptación que caracterizan la intervención humanitaria en contextos altamente regulados.

Mientras que en Irak, Médicos Sin Fronteras opera en un contexto de violencia y colapso sanitario, suministra de medicamentos y da atención a víctimas de guerra con programas de rehabilitación física y apoyo psicológico. Además, en Jordania, gestiona un hospital en Amán especializado en cirugía reconstructiva para heridos de conflictos, el cual se ha consolidado como un centro regional de referencia que también atiende a población refugiada y vulnerable en áreas como salud mental y enfermedades crónicas.

Entre los principales desafíos recientes que enfrenta Médicos Sin Fronteras se encuentran las limitaciones logísticas derivadas del cierre de aeropuertos y los retrasos en las cadenas de importación, factores que han impactado de manera significativa el suministro y la distribución de insumos médicos en contextos de emergencia. Frente a este escenario, la organización ha puesto en marcha una estrategia de reconfiguración logística orientada a diversificar sus fuentes de abastecimiento, mediante la evaluación de existencias y capacidades operativas en países de la región como Afganistán, Pakistán, Turquía e Irak.

De manera paralela, se analizan rutas alternativas de distribución ante la posibilidad de que infraestructuras clave, como los almacenes ubicados en Dubái —uno de los principales centros logísticos globales de la organización—, queden temporalmente inaccesibles por vía aérea. En este contexto, José Michelena subrayó la relevancia de los kits especializados diseñados para distintos tipos de emergencia, los cuales constituyen un recurso fundamental para garantizar una respuesta rápida y eficaz. Estos dispositivos incluyen desde unidades inflables completamente equipadas para intervenciones quirúrgicas hasta kits específicos para el tratamiento de epidemias como el cólera, que incorporan camas, suministros básicos, soluciones de rehidratación y material médico indispensable, evidenciando el alto grado de estandarización y adaptabilidad que caracteriza la logística humanitaria contemporánea.[10]

Finalmente, José Michelena subrayó la creciente centralidad de los riesgos asociados a instalaciones estratégicas —particularmente nucleares y petroquímicas— en los escenarios contemporáneos de conflicto, donde dichos complejos se han convertido en objetivos directos o potenciales de ataques. En este contexto, Médicos Sin Fronteras ha tenido que fortalecer sus protocolos de preparación ante contingencias especiales, capaces de generar impactos masivos y de larga duración sobre la población civil. La peligrosidad de estos escenarios radica en la posible liberación de agentes químicos, biológicos, radiológicos y nucleares, comúnmente agrupados bajo la categoría de riesgo CBRN, cuya naturaleza implica no sólo efectos inmediatos —como intoxicaciones, infecciones o irradiación—, sino también consecuencias diferidas en la salud pública y el medio ambiente.[11]

Desde una perspectiva humanitaria, estos riesgos plantean desafíos sustantivos tanto en términos operativos como éticos, en medida de que la respuesta médica requiere capacidades técnicas altamente especializadas, así como estrictas medidas de protección para evitar la exposición del personal en terreno. En consecuencia, Michelena enfatizó la necesidad de equilibrar la intervención urgente con la salvaguarda de los propios equipos humanitarios, lo que revela las tensiones inherentes a la acción médica en contextos donde la violencia contemporánea desborda los marcos convencionales de atención y sitúa a las organizaciones frente a amenazas de carácter sistémico y potencialmente catastrófico.

Finalmente, el director ejecutivo de MSF de México y centroamerica, formuló un llamado de atención en torno a la transformación estructural del sistema de ayuda internacional, marcada, desde 2022, por una contracción sostenida de los recursos destinados a la asistencia humanitaria. Este proceso resulta significativo en el caso de Estados Unidos, cuya reducción alcanza el 81%, seguido por Alemania con un 76%, Arabia Saudita con un 41% y Japón con un 38%. Tales cifras evidencian no sólo un reajuste presupuestal, sino un cambio de paradigma en las prioridades globales, que contrasta de manera dramática con el incremento de las necesidades humanitarias en diversas partes del mundo. En este sentido, Michelena recurrió a una comparación elocuente al señalar que, en la actualidad, “Estados Unidos destina mayores recursos al consumo de dulces durante la festividad de Halloween que a la ayuda humanitaria internacional”, subrayando así la disonancia entre la magnitud de las crisis y la voluntad política para atenderlas.

A esta problemática se suma un fenómeno igualmente alarmante: el incremento sostenido de la violencia dirigida contra el personal humanitario. Médicos Sin Fronteras, al igual que otras organizaciones, ha registrado un aumento en los ataques que derivan en personal herido, secuestrado o asesinado, lo que pone en evidencia la erosión de los principios fundamentales del derecho internacional humanitario. Este escenario no sólo compromete la seguridad de quienes operan en el terreno, sino que limita de manera directa la capacidad de respuesta ante emergencias, al restringir el acceso a poblaciones en situación crítica. En conjunto, la reducción del financiamiento y la intensificación de los riesgos configuran un entorno adverso que redefine los márgenes de acción de la ayuda humanitaria contemporánea, planteando interrogantes profundas sobre su viabilidad, sostenibilidad y la falta de respeto al derecho internacional en el contexto geopolítico actual, pues como afirma Michelena: “es necesario que se recupere ese respeto por la acción médica”.

Por último, quisiera cerrar este texto con la idea de que sanar al mundo es una labor que no conoce fronteras, pero que requiere de voluntades unidas. En los rincones más complejos de nuestra geografía, donde el silencio y la precariedad suelen imponerse, los equipos de Médicos Sin Fronteras entregan su vida y su aliento para proteger el derecho universal a la salud. Su labor no es solo médica; es un acto de resistencia humanitaria que sostiene la dignidad de los pueblos en medio de la adversidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

Link compartido por Cristina de la Fuente contacto de Medicos sin Frontera (MSF) de México y Centroamérica, para donaciones seguras:

https://epicentre.msf.org/en

Fuente:

José Michelena (conferencia) “La respuesta de MSF ante la escalada del conflicto en Medio Oriente” presentada en el Seminario Internacional de Historia de la Medicina y la Salud Pública (19 marzo 2026) disponible en https://www.youtube.com/watch?v=3H-WuaGW3Tc&t=3150s

Artículos web:

En memoria de la Dra. María Guadalupe García Noria

https://www.crisisgroup.org/visual-explainers/conflict-ukraines-donbas-visual-explainer

https://www.rtve.es/noticias/20251023/donbas-guerra-ucrania-putin-zelenski/16716046.shtml

https://www.msf.mx/msf-en-mexico_/

https://www.swissinfo.ch/spa/el-recorte-a-la-ayuda-humanitaria-puede-llegar-al-34-%25-en-2025%2C-seg%C3%BAn-un-informe-global/90576067

https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/antibiotic-resistance

https://news.un.org/es/story/2025/08/1540297

Consecuencias de la guerra en Gaza para la población palestina

https://cnnespanol.cnn.com/2024/12/01/siria-guerra-historia-rusia-assad-orix

https://www.msf.mx/nuestro-trabajo/los-kits-de-medicos-sin-fronteras/?utm_source=online&utm_source_platform=google-pmax&utm_medium=banner-pago&utm_campaign=fr_ud_conversiones_digital_c2d-google-pmax_form-ud_2026&utm_content=google-pmax&gad_source=1&gad_campaignid=23624933685&gbraid=0AAAAADATH_JJ9bZQG8yPK-E_pQToApSoY&gclid=Cj0KCQjws83OBhD4ARIsACblj1-ZiDZl–U35Xz50LE3_0wQ9w2YOTfvzUMu3pZ8k-yu_XlQGITeBDQaArwSEALw_wcB

https://www.msf.mx/actualidad/escalada-del-conflicto-en-medio-oriente-adaptamos-programas-y-nos-preparamos-para-ampliarlos/#:~:text=Actividades%20de%20MSF%20en%20Ir%C3%A1n%20y%20L%C3%ADbano

 

[1] https://www.msf.mx/fundacion/

[2] La doctora María Guadalupe Noria murió el 29 de marzo de 2026 —una semana después de la presentación del profesor Michelena—. Lupita como la llamaban sus compañeros se distinguió por su sólido compromiso humanitario y su dedicación para aliviar el sufrimiento en los contextos más difíciles, participó en las misiones más difíciles de MSF, tales como Yemen, Sudán, Irak, Líbano y Ucranía. Lupita no solo se destacó por su solidez técnica, también por su capacidad de liderazgo y su templanza en momentos de crisis, además también formó a otros profesionales de la salud. Para más información sobre la labor de la medico emergentista véase: https://www.msf.mx/actualidad/en-memoria-de-la-dra-maria-guadalupe-garcia-noria/ (consultado el 6 de abril 2026)

[3] El conflicto en el Donbás, región oriental de Ucrania (Donetsk y Lugansk) comenzó en el 2014 tras la anexión rusa de Crimea, enfrentado a fuerzas ucranianas contra separatistas prorrusos apoyados por Moscú esta guerra provocó más de 14,000 muertes antes de convertirse en guerra a gran escala en 2022. Su importancia geográfica radica en ser una región rica en minerales como el carbón y el acero y una población rusoparlante. Tras 8 años de conflictos lo intentos de paz no detuvieron el conflicto en 2022, Rusia reconoció la independencia de estas zonas y las anexionó lo que convirtió a Donbás en el centro de los combates.  https://www.crisisgroup.org/visual-explainers/conflict-ukraines-donbas-visual-explainer véase también: https://www.rtve.es/noticias/20251023/donbas-guerra-ucrania-putin-zelenski/16716046.shtml (consultados el 26 de marzo 2026)

[4] En México, la organización MSF inició sus actividades en 1985, tras el terremoto que afectó a miles de personas en la Ciudad de México. Actualmente, sus equipos se encuentran desplegados en diversas localidades, entre ellas Ciudad Juárez, Reynosa, Matamoros, Coatzacoalcos, Ciudad de México y Tapachula. Brindan atención a población migrante mediante servicios integrales que incluyen atención a la salud física y mental, promoción de la salud, trabajo social, salud sexual y reproductiva, así como acceso a agua y saneamiento. Para más informacion al respecto véase: https://www.msf.mx/msf-en-mexico_/ (consultado el 26 de marzo 2026)

[5]En 2024 el sistema humanitario global enfrentó una de las caidas más grandes registradas casi 5,000 millones de dolares menos que los 45,700 millones recaudados en 2023 lo que equivale a un 10% esa tendencia  a la baja suido para el año de 2025.  https://www.swissinfo.ch/spa/el-recorte-a-la-ayuda-humanitaria-puede-llegar-al-34-%25-en-2025%2C-seg%C3%BAn-un-informe-global/90576067 (consultado el 6 de abril 2026).

[6] La resistencia a los antibióticos ocurre cuando las bacterias evolucionan para resistir los medicamentos diseñados para eliminarlas, haciendo que las infecciones sean difíciles de tratar aumentando el riesgo de muerte. Esto es provocado por el uso excesivo o incorrecto de antibióticos en humanos. Hoy en día es una de las mayores amenazas para la salud mundial, ya que los antibióticos son medicamentos utilizados para prevenir las infecciones bacterianas, por lo tanto, esa resistencia hace que se incrementen los costos médicos, se prolonguen las estancias hospitalarias y se aumente la mortalidad. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/antibiotic-resistance (consultado el 23 de marzo 2026)

[7] Israel exigió a las ONG internacionales socias de la ONU información confidencial sobre los empleados palestinos en Gaza y Cisjordania —exigencia presentada el 9 de marzo de 2025—. https://news.un.org/es/story/2025/08/1540297 (consultado el 27 de marzo 2026)

[8] Mas de 70,000 han fallecido incluyendo a gran cantidad de niños y mujeres más miles de heridos, la desnutrición aguda se ha multiplicado y gran parte de la población vive en pobreza, su sistema sanitario es precario, con extremadamente pocos hospitales en operación y las escuelas y las viviendas han sido destruidas. El 7 de octubre de 2023, se ha generado la mayor crisis humanitaria por el cerco de alimentos y suministros impuesto por Israel más de un millón han sido desplazadas. https://www.msf.mx/actualidad/consecuencias-de-la-guerra-en-gaza-para-la-poblacion-palestina/ (consultado el 6 de abril 2026)

[9] La guerra de Siria inició en 2011, pero vive una fase crítica en la actualidad tras una rápida ofensiva rebelde a fines de 2024 liderada por Hayat Tahrir al-Sham que capturó Alepo y avanza hacia Hama. El conflicto ha causado una de las mayores crisis humanitarias con cientos de miles de muertos y millones de desplazados. https://cnnespanol.cnn.com/2024/12/01/siria-guerra-historia-rusia-assad-orix (consultada el 6 de abril de 2026)

[10]En total MSF cuenta con 480 tipos diferentes de kits de conplejidad variable algunos son muy sencillos y otros requieren hasta de un avión entero para ser transportados como por ejemplo el del colera véase:

https://www.msf.mx/nuestro-trabajo/los-kits-de-medicos-sin-fronteras/?utm_source=online&utm_source_platform=google-pmax&utm_medium=banner-pago&utm_campaign=fr_ud_conversiones_digital_c2d-google-pmax_form-ud_2026&utm_content=google-pmax&gad_source=1&gad_campaignid=23624933685&gbraid=0AAAAADATH_JJ9bZQG8yPK-E_pQToApSoY&gclid=Cj0KCQjws83OBhD4ARIsACblj1-ZiDZl–U35Xz50LE3_0wQ9w2YOTfvzUMu3pZ8k-yu_XlQGITeBDQaArwSEALw_wcB (consultado el 6 de abril 2026)

[11]https://www.msf.mx/actualidad/escalada-del-conflicto-en-medio-oriente-adaptamos-programas-y-nos-preparamos-para-ampliarlos/#:~:text=Actividades%20de%20MSF%20en%20Ir%C3%A1n%20y%20L%C3%ADbano

(consultado el 6 de abril de 2026)

CIA USA México

Imagen ilustrativa generada con inteligencia artificial mediante OpenAI (ChatGPT + DALL·E)

Anagricel Camacho Bueno: Es doctora en Historia por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) se ha especializado en historia social, enfocándose particularmente en el ámbito del trabajo, la salud obrera y las políticas públicas de salud en México. Entre sus principales publicaciones destaca el libro Legado minero. La salud en México hasta la creación del IMSS (1934-1943), así como diversos artículos y ensayos publicados en revistas académicas como Trashumante, CONAMED, Testimonios y Criba. Historia y Cultura. Su investigación abarca temas tales como enfermedades profesionales, medicina del trabajo, sindicalismo minero-metalúrgico y seguridad social. En la actualidad realiza una estancia posdoctoral en la Facultad de Medicina de la UNAM, en torno al tema de salud laboral: silicosis y silico-tuberculosis en México en la segunda mitad del siglo XX.

Correo de contacto: anagricel.camacho@cuej.edu.mx

Resumen: El artículo analiza la labor de Médicos Sin Fronteras en contextos de conflicto, a partir de una conferencia presentada en el Seminario Internacional de Historia de la Medicina y la Salud Pública. José Michelena destaca que MSF no solo brinda atención médica, sino que también actúa como testigo de violaciones humanitarias. Con presencia en 74 países y un modelo de financiamiento mayoritariamente privado, la organización mantiene autonomía operativa. El texto enfatiza la complejidad de sus acciones en Gaza, Siria o Sudán, así como los desafíos logísticos, políticos y de seguridad. Finalmente, advierte sobre la reducción de la ayuda internacional y el aumento de riesgos para el personal humanitario, resaltando su labor como resistencia.

Palabras clave: medicina; conflicto Medio Oriente; salud global; humanitarismo

 Were medicine is resistance: Doctors Without at the heart of conflicts in the Middle East.

Abstrac: This article analyzes the work of Doctors Without Borders in conflict zones, based on a presentation given at the International Seminar on the History of Medicine and Public Health. José Michelena emphasizes that MSF not only provides medical care but also acts as a witness to humanitarian violations. With a presence in 74 countries and a largely private funding model, the organization maintains operational autonomy. The text highlights the complexity of its actions in Gaza, Syria, and Sudan, as well as the logistical, political, and security challenges. Finally, it warns of the reduction in international aid and the increased risks for humanitarian personnel, underscoring their work as an act of resistance.

Keywords: medicine; Middle East conflict; global health; humanitarianism

Cómo citar este artículo: Camacho Bueno, Anagricel. “Donde la medicina es resistencia: Médicos sin Fronteras en el corazón de los  conflictos en Medio Oriente”, Criba. Historia y Cultura, no. 12, abril-junio, 2026, pp.90-101

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