16 de febrero de 2026
La educación por competencias y el neoliberalismo en México: la desarticulación del sector científico-educativo.La educación por competencias y el neoliberalismo en México: la desarticulación del sector científico-educativo.
Por Carlos Manuel Sánchez Ramírez*
Introducción
En todos los países del mundo, la educación es un tema que genera amplios debates por sus profundas implicaciones políticas, económicas y sociales. Por supuesto, México no es la excepción. Aquí el problema de la educación es fundamental por su potencial impacto en el proceso de desarrollo nacional. Debido a ello, durante la implementación de la estrategia de industrialización por sustitución de importaciones, se llevó a cabo una serie de esfuerzos importantes para establecer e impulsar un sector científico educativo que permitiera sustentar la emergencia y ascenso del complejo metalmecánico y petroquímico como núcleo industrial propio de la fase de desarrollo precedente del capitalismo.
Un ejemplo distintivo de esa etapa tomó forma en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), que sintetiza en su lema “La técnica al servicio de la patria” el peso específico de su incidencia en los procesos de industrialización nacional y de desarrollo social. El IPN se convirtió en una institución fundamental para la incorporación hegemónica, a través de la ciencia y la tecnología, de grupos de jóvenes pertenecientes a las clases subalternas en la proyección de futuro del Estado desarrollista mexicano del siglo XX.
Sin embargo, con el ascenso de la modalidad neoliberal de desarrollo en México, a partir de la segunda mitad de la década de los ochenta, las políticas tecnológica e industrial del Estado tendieron a desvanecerse, dislocando la articulación entre ciclo industrial y circuito endógeno de conocimiento. La desvinculación entre ambas esferas, que se mantiene hasta el momento, es una de las causas del estancamiento económico de nuestro país —cuya causa principal es la ausencia de la reorientación de la vía de desarrollo en la actual fase del capitalismo o Capitalismo del Conocimiento.
El presente texto discute esta problemática en dos apartados. En el primero se propone un diálogo teórico entre el concepto de ciclo industrial de Marx y su viabilidad histórica a través de un círculo de conocimiento, para lo cual se integra la aportación de Mokyr en ese ámbito.En el segundo,se expone cómo el ascenso del modelo neoliberal en México fue un quiebre para la relación virtuosa entre ambas esferas, que se presentó como modernización industrial y reconversión educativa. Finalmente, se concluye cuestionando si la Nueva Escuela Mexicana representa una transformación real de los principios del sistema educativo o una continuidad neoliberal con tintes populistas.
- Ciclo industrial y circuito endógeno de conocimiento
El concepto “capital fijo”, en Marx (2011), abre la posibilidad de introducir una dimensión de análisis temporal en el capitalismo, tanto de corto como de largo plazo. El capital fijo comprende el conjunto de medios de producción que transfieren su valor de manera fragmentada y paulatina hacia las mercancías en el proceso productivo, sin perder su forma física ni fusionarse con ellas. La posibilidad de la crisis capitalista se da cuando una gama de capitales fijos ha terminado de transferir todo su valor a las mercancías después de una serie de rotaciones, que Marx plantea con una duración promedio de 10 años. Esto implica una situación de agotamiento exhaustivo de un conjunto de capitales fijos sustentados en una determinada base tecnológico–productiva, que hace necesaria la incorporación de nuevos desarrollos tecnológicos con el fin de renovarla, posibilitando la superación de la situación de crisis y encontrando nuevas etapas de recuperación y auge en el sistema capitalista.
La sucesión de etapas entre la crisis y el auge establecen un ciclo industrial que aporta una viabilidad, tanto de corto como de largo plazo, al despliegue capitalista, a partir de la necesidad de asegurar la renovación de su base material por medio de la adaptación e integración de los descubrimientos que se dan en el campo de la ciencia y la tecnología. Esto implica la articulación del ciclo industrial con un circuito endógeno de conocimiento, que permita disponer de una pila de desarrollos científico-técnicos para su incorporación en el proceso de renovación de la serie de capitales fijos una vez que éstos han transferido plenamente todo su valor al conjunto de mercancías en el ámbito de la producción [ver esquema 1].
La discusión sobre el rol del conocimiento en el ciclo de desarrollo industrial se torna crucial. Mokyr (2008) aporta una disección sobre el concepto, en su relación al ciclo industrial entendido como conocimiento útil. Éste se refiere a los fenómenos naturales que potencialmente se pueden prestar a manipulación, como los artefactos, los materiales, la energía y los seres vivos. El conocimiento útil se fundamenta en lo que Mokyr (2008) llama “conocimiento proposicional” (Ω), el cual pertenece a la esfera de los descubrimientos y responde a la pregunta “¿qué?” sobre los fenómenos y regularidades naturales. El conocimiento proposicional es el resultado de la aplicación del método científico: observación, clasificación, medición y catalogación de los fenómenos naturales, estableciendo las regularidades, principios y leyes que gobiernan estos fenómenos, convirtiéndose en un episteme o base epistemológica que fundamenta las técnicas que se ejecutan cuando tiene lugar la producción económica.
Una serie de dimensiones sociales del conocimiento proposicional determinan la cultura del conocimiento. Los costos de acceso al conocimiento no sólo dependen de la tecnología de acceso, sino del grado de la propensión social a compartirlo. Si quienes poseen el conocimiento lo consideran como una fuente de riqueza, poder o privilegio, tenderán a conservarlo con mayor interés, incrementando el costo de acceso y disminuyendo la posibilidad de que aumente la base epistémica —con todo lo que ello implica para el despliegue del ciclo industrial. Esto amplía o restringe las posibilidades de lo que una sociedad puede hacer, aunque tampoco garantiza que las lleve a cabo.
La cultura del conocimiento también implica una dimensión política que orienta los objetivos de la investigación social, determinando el sentido de la búsqueda del conocimiento útil y su uso. Si el conocimiento es ampliamente aceptado, éste se convierte en una verdad que la sociedad civil cree, basándose en lo que los especialistas y expertos nombrados por una sociedad política exponen como verdad, contribuyendo en la producción de una hegemonía a través de la confianza y el consenso en torno a un proyecto de desarrollo nacional con base en el conocimiento científico.
Cuando el conocimiento proposicional pasa a ser acción, es útil en la esfera de la producción y Mokyr (2008) lo denomina “conocimiento prescriptivo” (⅄). Éste representa un conjunto de instrucciones o fórmulas ejecutables sobre la forma de manipular la naturaleza, una especie de rutinas que consisten en bucles ejecutables repletos de instrucciones “si, entonces”, que explican cómo llevar a cabo actividades que constituyen en líneas generales la producción. Así, el conocimiento prescriptivo pertenece al campo de los inventos, aunque la mayoría de ellos serán pequeños cambios incrementales no registrados en los libros de patentes o historia, lo que los neoschumpeterianos denominan “innovaciones incrementales”.
El conocimiento prescriptivo adquiere la forma de manuales que necesitan ser decodificados con el fin de poner en práctica las técnicas contenidas en ellos, es decir, concretar la manipulación de la naturaleza con el fin de obtener beneficios materiales. La ampliación o adaptación de las técnicas existentes requiere de la amplitud de la base epistémica ya que cada técnica descansa sobre un grupo conocido de fenómenos y regularidades naturales que la sustentan, es el encuentro entre la teoría y la praxis, la articulación entre el científico y el ingeniero.
Se distingue, entonces, entre el conocimiento necesario para diseñar e inventar una nueva técnica (⅄) con base en un cuerpo epistemológico (Ω): una invención basada en nuevos descubrimientos. Mientras que, en el escalón más bajo de esta disección del conocimiento se encuentra la competencia, entendida por Mokyr (2008) como el conocimiento necesario para ejecutar una técnica o la capacidad que disponen los agentes para poner en práctica las instrucciones del conocimiento prescriptivo. La competencia también se entiende como la capacidad para solucionar problemas inesperados que se encuentran más allá de la capacidad del agente: «saber a quién (o qué) consultar y qué preguntas hacer es indispensable para cualquier proceso de producción, excepto los más rudimentarios» (Mokyr, 2008, p. 30).
- Desvinculación del sector científico educativo (SCE) del desarrollo nacional bajo el neoliberalismo
En Sánchez (2023b), se plantea que el ascenso de una modalidad neoliberal de desarrollo, en México, se llevó a cabo durante la década de los ochenta del siglo XX —bajo un Estado fracturado caracterizado por una débil función hegemónica derivada de la disputa histórica entre la burguesía agro-minero exportadora heredada de la colonia y la incipiente burguesía industrial impulsada por el Estado desarrollista. Esta situación implicó:
- Insuficiencia para transitar hacia la última etapa de madurez de la estrategia de industrialización por sustitución de importaciones, en la que habría que reemplazar las exportaciones de origen agro-minero por mercancías del sector industrial —particularmente del complejo automotriz, metalmecánico y petroquímico.
- Incapacidad interna para aprovechar el tránsito hacia una nueva fase de desarrollo del capital o Capitalismo del Conocimiento, a partir de una nueva base tecno-productiva centrada en el desarrollo del microprocesador y del software, y su articulación con el toyotismo como nueva forma de organización y dirección del trabajo centrada en su valorización cognitiva, creativa y cultural (Sánchez, 2021).
iii. Inserción subordinada en la nueva división inter-industrial y global del trabajo, determinada por la lógica smithiana del mercado y ricardiana del libre comercio, no bajo premisas nacionales, en los eslabones bajos y medios de valor agregado particularmente en la escala supranacional de integración económica del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) (Sánchez, 2023a).
Esta situación implicó la erosión de los instrumentos del antiguo Estado desarrollista en la esfera de la economía, particularmente el desvanecimiento de una política tecnológica e industrial. Este proceso se presentó en México como “reconversión industrial” al que correspondió una “reconversión educativa” en el ámbito del sector científico-educativo (SCE) con base en tres pilares: excelencia, calidad y modernización (Barona, 1987). Barona (1987) retoma lo que la Comisión Nacional de Excelencia en Educación de los Estados Unidos entiende por excelencia:
En relación con el educando individual, excelencia significa un desempeño realizado al máximo de la habilidad individual en modos que ponen a prueba los límites máximos personales en las escuelas y en el lugar de trabajo. En relación con las instituciones educativas, excelencia caracteriza a la universidad que establece altas o ambiciosas expectativas y metas para todos los educandos y luego trata en toda forma posible de ayudar a los estudiantes a alcanzarlas. En relación a la sociedad, excelencia caracteriza a aquella sociedad que adopta estas políticas y que por ello, estará preparada a través de la educación y de las habilidades de sus miembros para responder a los desafíos o retos de un mundo rápidamente cambiante. (p. 2)
Esto es el traslado de la lógica antropocentrista del mercado capitalista al ámbito de la educación, en el cual el éxito se consigue por medio de la maximización de las capacidades racionales del individuo —que lo colocan en una posición de privilegio en las esferas de lo natural y de lo social. Es el auge, también, de la educación privada en detrimento de la pública, centrada en coadyuvar al individuo para lograr el desarrollo de su máximo potencial en la sociedad capitalista, convirtiendo a la educación en un producto, a los estudiantes en clientes, a los profesores en prestadores de servicios y a los centros educativos en empresas y, finalmente, un discriminante en el que las sociedades exitosas se desarrollan gracias al esfuerzo individual de sus integrantes —distanciándose de sociedades atrasadas en las que las instituciones educativas no coadyuvan a sus integrantes para alcanzar el éxito personal, por lo que habría que “reconvertirlas”, o, más bien, privatizarlas.
La incorporación de la nueva base tecno-productiva, centrada en el microprocesador y su articulación con el toyotismo, incrementó el proceso de rotación del capital. Esto alteró la dinámica del circuito industrial, de una lógica keynesiana determinada por el incremento de la demanda, hacia una schumpeteriana conducida por acelerados ritmos de innovación, que permitieran una dinamización del ciclo económico, focalizada en una constante y continua oferta de productos y servicios en torno al nuevo patrón industrial de la electrónica y las telecomunicaciones. Este cambio de ritmo hizo necesaria la superación de la organización y dirección del trabajo, centrada en la cadena de montaje fordista y la ultra-especialización del trabajo hacia el “obrero polivalente, rotativo y altamente calificado” del toyotismo, transformando al trabajador de “especialista de nada” en “incompetente de todo”.
La calidad en la educación se traduce en la oferta de productos educativos acordes con las necesidades del mercado laboral. A partir de la inserción subordinada de México en la nueva fase de desarrollo o Capitalismo del Conocimiento, en tareas de reproducción de mercancías y servicios diseñados y concebidos en los países desarrollados, aprovechando las “ventajas comparativas” de la ubicación geográfica de nuestro país en Norte y Mesoamérica, así como la rigidez del salario mínimo y el desmantelamiento del activismo sindical a partir del cual se neutralizó la capacidad organizativa y de oposición de las clases subalternas al capital, las necesidades del mercado laboral se redujeron primordialmente a la formación de obreros flexibles y multiusos, súper explotados por medio de contratos temporales en actividades de maquila y ensamble de bajo contenido cognitivo agregado, es decir, la llamada “modernización industrial”.
Si bien la nueva división interindustrial y global del trabajo aceleró y robusteció la articulación entre circuito industrial y endógeno de conocimiento en los países avanzados, integrando la producción de conocimiento proposicional y prescriptivo en el ámbito de la producción, la inserción neoliberal de México en la escala de lo global implicó, más bien, el desmantelamiento y desarticulación de la política tecnológica e industrial para centrarse en la capa menos densa de producción de conocimiento: la de las competencias.
Uno de los instrumentos para llevar a cabo el disloque entre el ciclo industrial y el circuito endógeno de conocimiento en México tomó forma en el Programa Integral para el Desarrollo de la Educación Superior (PROIDES), aprobado en la XXII reunión de la Asociación Nacional de Universidades e Institutos de Educación Superior (ANUIES) en octubre de 1986. El Programa planteaba una revolución educativa centrada en la necesidad de promover una educación de excelencia, a partir de la reducción de la matrícula de educación superior, desbordada por la explosión demográfica que había impactado negativamente en su calidad. Asimismo, la creación de salidas terminales en la educación media superior, con el fin de acoplar a las instituciones de educación media superior y superior a las necesidades del mercado laboral requeridas por la modernización o reconversión industrial del país (Barona, 1987).
Con relación a la demanda de ingreso a la educación superior, el contenido del PROIDES planteaba reconducir a la población estudiantil hacia otras opciones de formación, como la educación media terminal o los estudios de bachillerato tecnológico, así como modificar la oferta educativa y la matrícula hacia áreas relacionadas con la producción. En este sentido, se impulsarían las áreas de ciencias naturales y exactas, y las de humanidades e ingeniería y tecnología, reduciendo las de ciencias sociales y administrativas, restringiendo el ingreso a las carreras de derecho, contaduría, administración, medicina y odontología (Barona, 1987).
Estos objetivos se alcanzarían por medio de:
- La eliminación gradual del pase automático y el establecimiento de límites de admisión por carreras.
- La priorización de doctorados en ingeniería, ciencias exactas y naturales, así como en disciplinas orientadas hacia aspectos productivos.
iii. La orientación educativa para incrementar la demanda de estudios de educación media terminal.
- La racionalización del crecimiento de universidades de más de 30 mil alumnos.
- La condición de que los ingresos propios de las universidades se incrementaran hasta representar el 10% de su financiamiento global en cuatro años (Barona, 1987).
| Imagen 1: Modernización industrial y reconversión educativa |
| Fuente: Barona (1987) |
Lo anterior se correspondía con la inserción subordinada de México en la nueva fase de desarrollo bajo una modalidad neoliberal, cuya proyección en el SCE se traducía en la conformación de una gran cantidad de fuerza de trabajo semicualificada (carreras técnicas en el nivel de conocimiento por competencias) para su incorporación en la industria maquiladora, y un pequeño sector altamente calificado (educación superior y posgrado) con niveles de calidad y excelencia para su absorción en las empresas trasnacionales.
La proyección neoliberal en el sector científico-educativo presentó distintos frentes de resistencia en las principales universidades del país, como el del Consejo General de Huelga (CGH) en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) contra el incremento de cuotas propuesto por la rectoría de esa institución a través del intento de actualización del Reglamento General de Pagos (RGP) en 1999 (Criba Historia y Cultura, 2024, 21, octubre), (Cruz, 2023); y el de la Asamblea General Politécnica (AGP) en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), en rechazo al incremento de salidas terminales planteado por las autoridades en la modificación del Reglamento General de Estudios (RGE) en 2010 (Sánchez, 2014, 2 octubre).
| Imagen 2: Volante de la Asamblea General Politécnica convocando a la marcha del 10 de junio de 2010 |
| Fuente: archivo personal del autor |
A pesar de esas y otras expresiones sociales de rechazo, durante la década de los noventa y el presente siglo, se ha llevado a cabo paulatinamente el desmantelamiento de la política industrial y tecnológica del Estado, entendida como la desarticulación entre circuito industrial y endógeno de conocimiento, generando una concatenación de procesos de desgaste social: desindustrialización —insuficiente crecimiento económico—;[1] auge de la pobreza y vulnerabilidad social;[2] e incremento de la violencia particularmente asociada con el género y el narcotráfico.
A manera de conclusión: ¿populismo neoliberal y Nueva Escuela Mexicana?
La superación de la crisis del sector científico-educativo nacional pasa por la reorientación de la modalidad neoliberal de desarrollo en la que México se encuentra aún inserto. La continuidad neoliberal se expresa en la prevalencia de la correlación de fuerzas al interior del bloque histórico gramsciano, en el que los grupos dominantes agro-mineros exportadores (SE, 2023) y las facciones del capital financiero han obtenido ganancias extraordinarias en años recientes sin una reorientación de su base económico-estructural. Por otra parte, se mantiene una política macroeconómica de corte neoliberal con altas tasas de interés y tipo de cambio sobrevalorado que en nada aporta al despegue de un sector industrial propio (Huerta, 2023). Lo anterior, combinado con una disminución del gasto económico y una ampliación del gasto social, configura una sociedad política al frente de la administración del Estado mexicano que puede caracterizarse como “populistaneoliberal”.
Es debido a la continuidad de la modalidad neoliberal de desarrollo en México que, en los principios y orientaciones de la Nueva Escuela Mexicana, prevalecen los conceptos de “excelencia” y “calidad” como pilares de la revolución educativa de la Cuarta Transformación. La Subsecretaría de Educación Media Superior expone que “un propósito de la Nueva Escuela Mexicana es el compromiso por brindar calidad en la enseñanza”, mientras que su objetivo en primera instancia es “promover el aprendizaje de excelencia” (SEP, 2019). Es decir, se mantiene el anclaje ideológico-conceptual que marcó el disloque del sistema educativo de un proyecto de desarrollo bajo premisas nacionales en la emergencia neoliberal.
Se requiere, entonces, un nuevo impulso de las clases subalternas no sólo en términos de movilización, sino de organización social de largo aliento, que trastoque la correlación de fuerzas al interior del bloque histórico con el fin de configurar una nueva formación estatal. Ello con el fin de formular una vía de desarrollo sustentada en premisas nacionales con cabida para un sector científico-educativo integrado como motor de cambio social.
Referencias
Barona, E. (1987). ¿Reconversión educativa? La excelencia austera del PROIDES. Los casos del IPN, la UAM y la UNAM. En Facultad de Ciencias, Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Cuadernos del programa Ciencia y Sociedad. No. 4, marzo 1987. México: Facultad de Ciencias, UNAM.
Criba Historia y Cultura. (2024, 21, octubre). La última huelga del siglo XX, entrevista con los participantes del movimiento de 1999 en la UNAM [YouTube Vídeo]. Recuperado de https://www.youtube.com/live/hOWX1o4ZI6Q?si=7aD4gzvc6Z_PbxK3
Cruz, J. (2023). Universidad gratuita y popular: ecos de la huelga universitaria de 1999-2000. México: Libros del Alicate.
Huerta, A. (2023). Estancamiento e inflación en México. México: Facultad de Economía, UNAM.
Marx, K. (2011). Capítulo IX. La rotación global del capital adelantado. Ciclos de rotación. En K. Marx. (Aut.), El Capital. Tomo II. Volumen 4 (pp. 221 – 228). México: Siglo XXI.
Mokyr, J. (2008). Capítulo 1: La tecnología y el problema del conocimiento humano. En J. Mokyr (Aut.), Los dones de Atenea. Los orígenes históricos de la economía del conocimiento (pp. 17 – 43). Madrid: Editorial Marcial Pons Historia.
Sánchez, C. (2013). “La dimensión temporal cíclica del capitalismo y los determinantes del Capitalismo del Conocimiento desde el pensamiento marxista – gramsciano y neoschumpeteriano”. Eseconomía, 8(38), 124 – 136.
Sánchez, C. (2014, 2, octubre). Entender la problemática del IPN más allá del reglamento [SoundCloud Audio]. Recuperado de https://on.soundcloud.com/2XWwTMfD3twcJ2rUeG
Sánchez, C. (2021). Knowledge Capitalism and State Theory. A “Space – Time” Approach Explaining Development Outcomes in the Global Economy. Palgrave.
Sánchez, C. (2023a). Cheng Enfu in China, Ricardo in Mexico: Intellectual and Comparative Advantages as State Insertion Outcomes in Knowledge Capitalism. Obtaining lessons for developing world in the face of a possible transition to a new post-COVID-19 World Order. En A. Freeman et al. (Ed.), Innovative Marxist School in China. Comments by International Scholars on Cheng Enfu’s Academic Thoughts (pp. 337 – 352). Berlin: Canut International Publishers.
Sánchez, C. (2023b). Huelga estudiantil de la UNAM en 1999: un rechazo del constructum hegemónico del neoliberalismo en México. En J. Cruz. (Coord.), Universidad gratuita y popular: ecos de la huelga universitaria de 1999-2000 (pp. 88 – 94). México: Libros del Alicate.
Secretaría de Economía (SE). (2023). Anuario Estadístico de la Minería Mexicana 2023. Recuperado de https://www.sgm.gob.mx/productos/pdf/Anuario_2023_Edicion_2024.pdf
Secretaría de Educación Pública (SEP). (2019). La Nueva Escuela Mexicana: principios y orientaciones pedagógicas. Recuperado de https://dgb.sep.gob.mx/storage/recursos/marco-curricular-comun/YJkGKTHatN-NEMprincipiosyorientacionpedagogica.pdf
[1] De acuerdo con datos del Banco Mundial, el crecimiento promedio del PIB en México entre 1983 y 2024 es de 2% anual. URL https://data.worldbank.org/indicator/NY.GDP.MKTP.KD.ZG?end=2024&locations=MX&start=2000&type=points&view=chart&year=2000
[2] Según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), el 73% de la población en México se encuentra en condiciones de pobreza o vulnerabilidad social.
URL https://www.coneval.org.mx/Medicion/PublishingImages/Pobreza_2022/C1_MMP22.png
Carlos Manuel Sánchez Ramírez: Candidato a Doctor en Economía por el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM. Autor de los libros “Knowledge Capitalism and State Theory” publicado por Palgrave, “El sismo del 19 de septiembre de 2017 y sus repercusiones en el acceso, calidad y espacio de la vivienda en la Ciudad de México” publicado por la Facultad de Economía de la UNAM, y “México en el Capitalismo del Conocimiento” publicado por la Editorial Académica Española.
Correo electrónico: carlos_sanchez@economia.unam.mx
Gaceta Criba
Plaza San Jacinto #16, Col. San Ángel 01000, Alvaro Obregón, CDMX
+52 5611514331
contacto@cribahistoriaycultura.com
Disfruta nuestros contenidos mientras escuchas nuestra selección de música en Spotify.
Criba, Año 2025 (octubre – diciembre), edición trimestal de publicación continua, editada por Galería de las Artes Café, Plaza San Jacinto #16, Col. San Ángel 01000, Alvaro Obregón, Ciudad de México. Editor responsable: Javier Torres Parés; diseño y actualización: Miguel Bello. Reserva de Derechos al uso exclusivo núm. 04-2023-110912151500-203 (difusiones periódicas), otorgado por el INDAUTOR. ISSN: en trámite.
♦
Criba es un espacio de reflexión, análisis y divulgación que promueve la pluralidad de voces y enfoques. Las opiniones, interpretaciones y conclusiones expresadas en los artículos publicados son responsabilidad exclusiva de sus autores y no reflejan necesariamente la postura editorial de la revista. Cada autor conserva los derechos sobre sus textos y es responsable del contenido que firma.
♦
Todos los texos publicados en Criba se encuentran inscritos bajo licencia Creative Commons 4.0: puede hacer uso del material publicado citando la fuente de la que proviene, respetando los derechos morales de cada autor y el contenido copiado, pero no está autorizado para usar este material con fines comerciales.
Atribución-NoComercial 4.0 Internacional (CC BY-NC 4.0)
